Hay un antiguo bolero de José José que dice en su inicio:

“Cómo fue, no se decirte, como fue, no se explicarme, qué pasó, pero de ti me enamoré…”

Y eso es lo que en cierta manera siento que experimenté en mi vida cuando hablo de Fundación Nuevo Mundo, o de las dos instituciones que son tan allegadas a mi corazón, la de la mañana y la de la tarde.

La energía de vida que da lugar a la aparición de FNM es un conglomerado, creo yo, de sincronizaciones de todo tipo: espiritual, físico, cultural, temporal, etc. Algunas de ellas se relacionan directamente con la formación espiritual y en valores transmitida con el ejemplo por mis padres, otras al análisis de la realidad de educación de los sectores más vulnerables del Ecuador, lo cual obró en mí un despertar a la conciencia social y solidaridad. También influye el haber encontrado personas que tenían las mismas inquietudes de brindar oportunidades de educación y formación a los estratos sociales disímiles, entre las que se destacan

Patricia McTeague, también fundadora, quien por 50 años ha compartido en Ecuador este deseo de luchar por un nuevo mundo de amor, justicia y paz. Mis hermanos, como punto de apoyo , estímulo, con sus consejos o su valioso aporte en la parte de arquitectura e ingeniería administrativa de todo el proyecto, permitieron crecer a la institución.

La tarea de mirar la vida de otra manera y crear algo diferente como lo es FNM no fue fácil en sus inicios, ni es fácil en el momento actual, en que la economía nacional sufre reveses no esperados.

Sin embargo, los que luchan por un mundo más justo y solidario siguen sin desmayar con el ideal vivo tal como fue el deseo de sus fundadoras. Para ilustrar lo antes mencionado daremos como ejemplo a La Unidad Educativa bilingüe NM, en la persona de sus directivos, quienes conceden anualmente becas de estudio en Bachillerato IB a los alumnos más destacados de FNM; ceden además gratuitamente sus instalaciones por la tarde para que los estudiantes de Fundación se eduquen en ambientes diseñados para este propósito. No podía dejar de mencionar al grupo de voluntariado de FNM, quienes desde su inicio, y algunas de ellas siendo madres de familia de estudiantes de la mañana, donan generosamente su tiempo, recursos y creatividad para hacer que la obra continúe en el tiempo. Celeste Blacio de Rendón, cariñosamente llamada por la comunidad del NM “Abuelita Celeste”, siempre nos decía: “no se preocupen, porque si es la obra que Dios quiere, va a perdurar”. Hasta hoy son 33 años de labores que con un equipo ejemplar de colaboradores en todos los ámbitos seguimos adelante para que nuestros niños y niñas sean “la nueva semilla para un mundo mejor”.

Y existe acaso alguna semilla que haya germinado? Por supuesto que sí. Dentro de los miles de niños y jóvenes atendidos durante estos 33 años de vida, contamos con muchos profesionales que sobresalen en sus lugares de trabajo. Algunos de estos ejemplos los verás en nuestra página web como logros de nuestros exalumnos. Pero, diría yo que no sólo los que se destacan en profesiones, sino también aquellos que han logrado comprender que la vida en sí es un regalo de Dios y que todos tenemos un papel importante en la construcción de un NUEVO MUNDO, ellos también en sus quehaceres diarios son dignos de ser mencionados como exitosos.

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